Texto – 26.II. Muchas clases de error; una sola corrección
Para Él no es más difícil llevar un error ante la verdad que otro. Pues sólo hay un error: la idea de que es posible… Leer más »Texto – 26.II. Muchas clases de error; una sola corrección
Para Él no es más difícil llevar un error ante la verdad que otro. Pues sólo hay un error: la idea de que es posible… Leer más »Texto – 26.II. Muchas clases de error; una sola corrección
Ver a un hermano en otro cuerpo, separado del tuyo, es la expresión del deseo de ver únicamente una pequeña parte de él y de… Leer más »Texto – 26.I. El “sacrificio” de la Unicidad
El tesoro no merma al ser dado. Cada regalo no hace sino aumentar el caudal de su riqueza, pues Dios es justo. Él no lucha… Leer más »Texto – 25.IX. La Justicia del Cielo
El Espíritu Santo puede usar todo lo que le ofreces para tu salvación. Pero no puede usar lo que te niegas a entregarle, ya que… Leer más »Texto – 25.VIII. La restitución de la justicia al amor
Y así, Te dedicamos este día. Venimos con mentes completamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos únicamente lo que deseas que recibamos. Tú… Leer más »Texto – 25.VII. La roca de la salvación
El perdón es la única función que tiene sentido en el tiempo. Es el medio del que el Espíritu Santo se vale para transformar el… Leer más »Texto – 25.VI. Tu función especial
El estado de impecabilidad es simplemente esto: todo deseo de atacar ha desaparecido, de modo que no hay razón para percibir al Hijo de Dios… Leer más »Texto – 25.V. El estado de impecabilidad
Las mentes que están unidas, y que reconocen que lo están, no pueden sentir culpabilidad. Pues no pueden atacar, y se regocijan de que así… Leer más »Texto – 25.IV. La luz que traes contigo
Las Leyes de Dios no pueden gobernar directamente en un mundo regido por la percepción, pues un mundo así no pudo haber sido creado por… Leer más »Texto – 25.III. Percepción y elección
Lo único de valor que el pasado te puede ofrecer es que aprendas que jamás te dio ninguna recompensa que quisieras conservar. Pues sólo así… Leer más »Texto – 25.II. El que te salva de las tinieblas
No puede ser difícil llevar a cabo la tarea que Cristo te encomendó, pues es Él Quien la desempeña. Y a medida que la llevas… Leer más »Texto – 25.I. El vínculo con la Verdad
El Cristo en ti no habita en un cuerpo. Sin embargo, está en ti. De ello se deduce, por lo tanto, que no tú estás… Leer más »Texto – 25. Introducción