Saltar al contenido

Capítulo 10 – Parte 2

Todo sobre el Amor

Audio

Capítulo 10 – Parte 2

Capítulo 10 - Parte 2

Transcripción

Amor romántico: el dulce amor

A menudo la atracción erótica actúa como catalizador de la relación íntima, pero eso no es un signo de amor. El sexo puede ser excitante y agradable incluso entre dos personas que ni siquiera se conocen. Sin embargo, en nuestra sociedad, la gran mayoría de los hombres están convencidos de que la atracción erótica indica a quién deben y pueden amar. Guiados por su pene, seducidos por el deseo erótico, muchas veces se encuentran ligados a parejas cuyos intereses y valores no comparten. En la sociedad patriarcal se ejerce tanta presión sobre los varones para que rindan sexualmente que muchos hombres satisfechos de su relación con una persona que les hace sentirse bien sexualmente pasan por alto todo lo demás. Entonces intentan ocultar su equivocación trabajando demasiado o buscando relaciones fuera de la pareja. Por lo general, tardan mucho tiempo en reconocer y mencionar el vacío de amor que sienten. Y muchas veces se ven obligados a negar esa carencia, porque, desde un punto de vista sexista, un hombre no puede admitir que ha fracasado.

Es raro que una mujer escoja a un hombre basándose únicamente en la atracción erótica. Aunque reconocen la importancia del placer sexual, la mayoría de las mujeres entienden que no es lo único que se necesita para construir una relación sólida. Y, por qué no decirlo, el estereotipo sexista de que las mujeres son personas que cuidan de los demás ha conseguido que se considere aceptable que expresen sus necesidades emocionales. A ellas se les ha inculcado la idea de que lo importante es la conexión emocional. Las mujeres empezaron a hablar de sus impulsos eróticos tras la eclosión del movimiento feminista y la liberación sexual, pero siempre han sido capaces de hablar de su hambre de amor, lo cual no significa que las mujeres siempre encontremos el amor que anhelamos. Como los hombres, muchas veces nos dejamos arrastrar a una vida sin amor porque nos atraen otros aspectos de la personalidad de nuestra pareja. La pasión sexual mutua puede ser un elemento de cohesión en una relación difícil, pero no es el banco de pruebas del amor.

Esta es una de las cosas más tristes de la vida. Con demasiada frecuencia, las mujeres, y algunos hombres, experimentan el placer erótico más intenso con parejas que de otra manera les hacen daño y las ofenden. La intensidad de la intimidad sexual no genera automáticamente respeto, preocupación, confianza, comprensión y compromiso. El amor entre dos personas puede durar toda la vida, aunque haya pocas o ninguna relación sexual. El placer sexual refuerza los vínculos del amor, pero estos pueden existir y ser satisfactorios incluso cuando el deseo sexual está ausente. Después de todo, si tuviéramos que elegir entre un gran amor y una pasión sexual duradera, muchos de nosotros optaríamos por lo primero. Por fortuna, no tenemos que tomar esta decisión, porque generalmente mantenemos una relación erótica satisfactoria con el hombre o la mujer que amamos.

El buen sexo no es lo mismo que el sexo satisfactorio. He tenido relaciones sexuales fantásticas con hombres que eran terroristas en el plano emocional, hombres capaces de seducirte y atraerte dándote exactamente lo que creías necesitar, para luego quitártelo, gradual o repentinamente, cuando ya se habían ganado tu confianza. Y he sentido una profunda satisfacción sexual en el vínculo con parejas afectuosas, pero menos diestras en las artes amatorias. Como se han criado conforme a los principios de la educación sexista, las mujeres tienden a poner la satisfacción sexual en la perspectiva correcta. Reconocen su valor, sin permitir que se convierta en la medida absoluta de la intimidad del vínculo. Las mujeres quieren relaciones eróticas satisfactorias tanto como los hombres, pero en el fondo prefieren que la satisfacción erótica vaya acompañada de amor y confianza. Si los hombres fueran educados para desear el amor, y no solo el sexo, en estos momentos estaríamos asistiendo a una revolución cultural. Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de los hombres tienden a preocuparse más por el rendimiento y la satisfacción sexual que por su capacidad de dar y recibir amor.

Aunque el sexo es importante, muchos de nosotros somos tan incapaces de expresar nuestras necesidades y deseos sexuales como de dar voz a nuestro anhelo de amor. Paradójicamente, la aparición de enfermedades de transmisión sexual que pueden acarrear la muerte ha llevado a muchas parejas a hablar más sobre el comportamiento erótico. Los mismos (en su mayoría hombres) que antiguamente decían que «hablar demasiado» hace las cosas menos románticas ahora sostienen que hablar no compromete en absoluto el placer, sino que simplemente cambia su naturaleza. Si antes la excitación y la intensidad erótica se basaban en no saber nada, ahora se basan en saber más. Los que temían una pérdida de intensidad sentimental y/o erótica descubrieron con sorpresa que estaban equivocados, que la conversación no es la tumba del amor.

El hecho de que este cambio haya sido asumido por nuestra cultura demuestra que todos somos capaces de adoptar nuevos paradigmas y de cambiar las formas de pensar y actuar que se han convertido en habituales. Todos somos capaces de cambiar nuestra actitud sobre el «enamoramiento». Todos podemos reconocer ese cosquilleo que nos recorre la piel cuando conocemos a alguien, un misterioso sentido de conexión, que puede tener algo que ver con el amor o no. Puede ser el comienzo de un contacto que nos lleve al amor, o puede no serlo. Qué diferentes serían las cosas si en lugar de decir «Creo que estoy enamorado», dijéramos «La naturaleza de la relación que he iniciado me hace pensar que estoy en el buen camino para conocer el amor». O si en lugar de decir «Creo que estoy enamorado», dijéramos «Creo que la quiero» o «Voy a quererla». Es poco probable que nuestra actitud sentimental cambie a menos que cambiemos nuestro lenguaje.

Las expresiones convencionales que utilizamos para hablar sobre el amor nos hacen sentirnos incómodos. Todos creemos que esos modismos y el pensamiento subyacente tras ellos son una de las razones por las que entablamos relaciones que no funcionan. Al echar la vista atrás caemos en la cuenta de que la forma en que hablábamos de esas relaciones era un presagio de lo que sucedería después. El cambio en mi manera de hablar y razonar sobre el amor fue una reacción al vacío emocional que sentía en mi interior y que lastraba mis relaciones. Ahora que parto de definiciones claras — sobre el amor, el sentimiento, las intenciones y la voluntad—, ya no me aventuro en las relaciones con la falta de conciencia que hizo que todos mis vínculos no fueran más que una repetición de viejos patrones.

Aunque en mi búsqueda de alguien a quien amar y que a su vez me ame he sufrido muchas desilusiones, sigo creyendo en el poder transformador del amor. La decepción no me ha cerrado el corazón. Sin embargo, cuanto más hablo con la gente, más me percato de lo extendida que está la desilusión y el cinismo. Muchos piensan simplemente que se le está concediendo demasiada importancia al amor. Aunque es cierto que nuestra cultura concede bastante peso al sentimiento del amor entendido como fantasía irresistible o mito, no se puede decir que lo haga tanto con el arte de amar. Nuestra desilusión en el campo amoroso se refiere al amor romántico, pero si uno fracasa en el amor es justamente porque no ha aprendido el arte de amar. Es muy simple. A menudo confundimos una pasión perfecta con un amor perfecto. La primera surge cuando conoces a alguien que parece tener todo lo que buscas en una pareja. Y digo «parece» porque la intensidad de la relación a menudo te ciega. Vemos lo que queremos ver. En Soul Mates, Thomas Moore sostiene que el hechizo de la ilusión amorosa tiene su función, y que «el alma se alimenta de fantasías efímeras». Si las pasiones perfectas no proporcionan su forma particular de placer y de riesgo, para quienes buscan el amor perfecto solo pueden ser la etapa inicial de un proceso.

      Página Web

      Evoluciona con tu presencia. Conecta con tu gente.

      Conoce más

      Presencia en línea

      Todos los derechos reservados.

      Producción web por iSocial50